Cerveza Iquiquena en Revista Tell

El siguiente artículo fue publicada en la revista Tell respecto a Cerveza Iquiqueña.

Por Marcela Piddo  -  Fotos: Andrea Barceló

Con sólo tres años en el mercado, cerveza Iquiqueña le ha dado un nuevo sello local a la Tierra de Campeones. Al igual que en otras partes del mundo, turistas la han hecho su favorita, así como los propios nortinos que han encontrado en ella, no sólo la mejor cerveza artesanal del norte de Chile, sino un producto más del cual sentirse orgullosos. Ignacia Hernández estuvo detrás de su creación y hoy cuenta cómo logró consolidarse, con mucho ñeque e intuición.

Según los entendidos, existen dos formas de consolidar un negocio: partir chiquitito, de a poco, y en la medida en que se van viendo las ganancias, reinvertir una parte y así comenzar a crecer hasta llegar al tamaño deseado o partir a lo grande de una sola vez. Ambas opciones son igual de válidas pero claramente la segunda es mucho más audaz. Y en esta se embarcó Ignacia Hernández (29), creadora de la empresa Cervecera del Norte, con sus productos Iquiqueña, Exótica, Trigueña y Atacameña.

Y no se equivocó. Apostó y ganó, pero tenía una muy buena carta bajo la manga. Su experiencia familiar laboral y sus estudios en la Escuela Internacional de Artes Culinarias y Servicios, Culinary de Santiago, han sido claves para lograr éxito antes de venir a radicarse a Iquique y ahora en su propia empresa.

Oriunda de Ovalle, Ignacia desde chica estuvo metida en el ambiente gastronómico y hotelero ya que su familia fue dueña por mucho tiempo de la famosa Hostería Gálvez de Tongoy. “Desde chica trabajé. Recuerdo que a los siete años era la encargada de repartir el diario en las habitaciones del hotel y a los trece ya estaba metida en la cocina”.

Al salir del colegio, no dudó en perfeccionar el negocio familiar y poner en práctica sus dotes en El Chiringuito de Puerto Velero, también de propiedad familiar. Los fines de semana largo y vacaciones eran ahí. Al tiempo, la revista Wikén la etiquetó con 7 tenedores. Ni más ni menos.

Así las cosas, Ignacia conoció a su actual pareja. Y al momento de pensar en el futuro juntos —hace ya cinco años— una cerveza artesanal venía de perilla, porque además Ignacia acababa de terminar sus estudios de sommelier, enología y servicios, motivada nada menos que por Felipe Pizarro, director de la Escuela de Sommelier de Chile.

“Todos pensamos que el agua de nuestra ciudad es de muy mala calidad. Con esa inquietud mandamos a estudiar los componentes y ver si estaban las condiciones para lograr una cerveza de calidad. El resultado fue excelente, pues al maestro cervecero Brad Krauss le pareció muy interesante la combinación del agua con las maltas y el lúpulo, dando una característica única a nuestra cerveza”.

“Fue un riesgo interesante, ya que por un lado Iquique no tenía cultura cervecera y además es fácil caer en una mala cerveza, pero por otro lado, sabíamos que en el norte una buena cerveza iba a prender rápido, pero tenía que ser realmente buena, ya que el mercado a nivel nacional iba en ascenso. Todos pensamos que el agua de nuestra ciudad es de muy mala calidad. Con esa inquietud mandamos a estudiar los componentes y ver si estaban las condiciones para lograr una cerveza de calidad. El resultado fue excelente, pues al maestro cervecero Brad Krauss le pareció muy interesante la combinación del agua con las maltas y el lúpulo, dando una característica única a nuestra cerveza. Eso es lo que esperamos, que nuestra cerveza Iquiqueña tenga su sello, su denominación de origen de la ciudad tan deseada en una producción.

 

CHICHA EN VEZ DE CERVEZA

¿Y cómo nació Iquiqueña?
Inmediatamente pensamos en “Iquiqueña” como el nombre perfecto. Viajamos a Canadá para armarnos de una planta del mejor nivel que nuestras posibilidades lo permitieran e invertimos una buena cantidad de dinero en la planta que tenemos actualmente, porque queríamos trabajar con los máximos estándares para tener un producto de primera línea desde el principio. Junto a Brad, iniciamos el set up de la fábrica, quien no sólo ordenó todo hasta dejar la planta calibrada, sino que además logramos que fuera nuestro asesor en las nuevas cervezas que queríamos producir. Se quedaba por temporadas de dos meses. Ahora sólo viene dos veces al año y por diez días porque también asesora a otras empresas cerveceras de Estados Unidos y Sudamérica. Brad fue clave. ¡Sin él hubiésemos hecho chicha en vez de cerveza!

El 2008 fue un año de prueba y aprendizaje de todo el proceso desde que se compran los insumos, hasta que se produce, se vende, se factura, se distribuye, se cobra… Hoy, transcurridos cinco años, la empresa está mucho mejor armada y creciendo a paso firme. “Los americanos dicen que las empresas se consolidan al décimo año. Creo que tienen razón”.

 

EXOTICAS Y TRIGUEÑAS

Actualmente, Cervecera del Norte fabrica las marcas Ariqueña, Iquiqueña, Calameña y Atacameña, todas marcas registradas en el Departamento de Propiedad Industrial del Ministerio de Economía y propiedad de la empresa, y además cuenta con siete variedades distintas en cuanto a receta, suficientes como para satisfacer los gustos más exigentes. En julio pasado lanzaron la Atacameña “Moon Valley Lager ®” con gran éxito en San Pedro, Calama, Antofagasta e Iquique.

Este año participaron en la Fiesta de la Cerveza de Antofagasta y la Copa Cerveza de América y próximamente viene la Oktober Fest en Santiago. ¿El mercado de la cerveza artesanal es muy competitivo?
La verdad es que cualquier persona podría fabricar cerveza artesanal en su propia casa. Pero también hay mucha cerveza artesanal mala, sin filtrar, con un gusto “acetonado”. Eso perjudica mucho a los micro cerveceros que hacemos una buena cerveza. Yo pienso que una ciudad podría tener perfectamente dos o tres buenas micro cervecerías locales, para generar más cultura cervecera y demanda, además porque son las preferidas de los extranjeros y turistas que siempre buscan lo propio de cada lugar, lo que le da el sello. La Copa Cerveza reunió las principales cervezas artesanales de Sudamérica y los jueces son americanos. No quedamos entre los primeros lugares pero la gente quedó encantada con el sabor y la imagen de la cerveza.

“Las fiestas cerveceras han sido muy buenas para nosotros porque nos confirman que nuestro producto es excelente, ya que ha sido la cerveza más vendida. Uno se da a conocer con el consumidor final pero también con los dueños de restoranes, pubs u hoteles que también nos compran”.

 

 

Ignacia comenta que estas fiestas cerveceras han sido muy buenas para ellos porque les confirman que su producto es excelente, ya que ha sido la cerveza más vendida. “Uno se da a conocer con el consumidor final pero también con los dueños de restoranes, pubs u hoteles que también nos compran. Luego de esa feria de Antofagasta, el dueño de los cuatro principales restoranes de San Pedro de Atacama, decidió que sólo vendería Atacameña. Y para nosotros es un gran orgullo y nos alienta a seguir por la senda de la excelencia en el producto, aunque eso nos signifique seguir pelando los mangos a mano”.

¡¿Los pelan a mano?!
En nuestra planta trabajamos seis personas y los que entran saben que todos hacemos de todo. Cuando conversamos con nuestro brewmaster (maestro cervecero) acerca de hacer una cerveza con mango, él fue muy claro en indicarnos que no debía ser jugo de mango con cerveza, sino cerveza con sabor a mango, que es muy distinto. A él además le encanta el mango de Pica como fruta, y como químico de profesión, sabe exactamente las proporciones que deben tener para no alterar la esencia del producto. La complejidad de la receta y su elaboración se justifica al ver la recepción final de nuestros clientes, que ha sido espectacular.

No se ve Iquiqueña en el supermercado, ¿es por una decisión estratégica de ser un producto exclusivo y no masivo?
Esa decisión se debe a que por el momento no es nuestra prioridad. Si bien por capacidad de producción podríamos —actualmente producimos dos mil litros dos veces por semana y todo eso se vende rápidamente—, con el supermercado la logística es otra y los márgenes muy bajos. En ese sentido, estamos muy claros con Diego que no nos vamos a volver locos con el negocio. Tenemos un hijo chico y otro en camino y nuestra prioridad es la familia bien compatibilizada con el trabajo, con tiempo para dedicar a otras cosas y no perder el horizonte. Somos muy apegados a nuestras familias, así que a las seis de la tarde, nos vamos a la casa, nos desconectamos y al día siguiente volvemos a enfocarnos en el trabajo. Quizás nos vean en los supermercados en un futuro, pero por el momento no nos quita el sueño.

Se nota un gran cambio en las etiquetas, son mucho más sofisticadas.
Sí, es que una vez logrado el sabor que queríamos con la Rubia y la Morena, pensamos que era tiempo de dar otro paso firme en la promoción y aumento de ventas y decidimos contratar a la agencia de publicidad Certa. Ellos tienen veinte años en el mercado santiaguino y viñamarino y hace seis meses que estaban en Iquique. Les pedimos una propuesta de campaña para el verano, nos gustó mucho lo que nos presentaron y el resultado fue mejor de lo esperado. Nos convertimos en su primer cliente y nos apoyan en todo lo que necesitamos para promocionarnos y posicionarnos. Dieron un vuelco total en la imagen, trabajando en conjunto con Antonieta, hermana de Diego, quien aportó su sensibilidad femenina aplicada al marketing que necesitábamos. Ahora nos dicen muy seguido que las botellas son de colección.

¿Qué viene para el futuro?
Primero, aprender a delegar con equilibrio. De otra manera no podríamos crecer. Es tan meticuloso todo el proceso que nada puede fallar. Y en este crecimiento estamos evaluando seriamente abrir un bar o restobar exclusivo de Iquiqueña. Están confluyendo todos los aspectos que necesitamos y ahora estamos depurando la idea. Queremos que sea el imperdible de Iquique, pero en una onda de bar… justamente, con onda.

 

Fuente: Revista Tell